|
Por Luis Alegre* 16 de Agosto de 2009
1. ¿Has tenido o tienes gente de referencia en tu profesión? ¿A qué actrices o actores has admirado más? ¿Qué personas te han ayudado en mayor medida a crecer como actriz?
La mitomanía se me acentúa con el tiempo. A medida que voy cumpliendo años en la profesión, he ido valorando más todo lo que implica este trabajo. Pienso que sólo el hecho de dedicarse a esto es algo especial; por su lado luminoso de absoluto privilegio y gozo, y por su lado oscuro de inseguridades y recelos. Es imposible nombrar a todos los actores y actrices que admiro. Suelo decir los que en el momento tengo más presentes por haberlos visto hace poco en algún trabajo que me gustara mucho. Ahora me vienen a la mente; Martin Sheen, Gena Rowlands, Michel Piccoli, Robin Wright Penn, Roberto Enríquez, Ana Wagner, Ana Lizarán... Hay muchísimos actores que admirar. Determinadas interpretaciones que te emocionan, te conmueven, y procuras aprender tanto como puedes de ellas. Todos los actores tenemos mejores y peores trabajos y yo intento aprender de los mejores de esos trabajos entre los miles de actores que puedo ver interpretando a lo largo de mi vida y eso incluye a los más reconocidos y a los menos. También admiro mucho a los grandes directores. En este último tiempo he visto, o vuelto a ver, trabajos maravillosos de Stanley Kubrick, David Lynch, Kim Ki-Duk...
2. ¿Qué es lo que te resulta más atractivo de tu profesión? ¿El que, como muchos dicen, te permite vivir otras vidas y, de ese modo, hacer más grande nuestra vida, ensancharla? ¿El tener la posibilidad de experimentar el insuperable placer de, a través de tu trabajo, emocionar y/o entretener a la gente? ¿Todas esas cosas a la vez?
Hay momentos de todo tipo en esta profesión, hay papeles más interesantes que otros, días más inspirados que otros, sensaciones más inspiradas que otras... Pero cuando todo se coloca en la mejor disposición, actuar es una experiencia mágica. Una experiencia que tiene que ver con las muchas facetas de la personalidad de uno. Según vamos creciendo seleccionamos esas facetas, las limitamos, las moldeamos, integramos... según el entorno y las elecciones que hemos de tomar. Cuando interpreto no siento que vivo otras vidas sino las posibilidades de la mía. Las palabras evocan sentimientos en la memoria y con ellos se crea vida. Esos momentos de concentración, de energía, de descubrimiento en los ojos de tu compañero actor... De imaginar y hacer imaginar a los demás... Creo que los actores experimentamos, casi sin saberlo, sensaciones de profunda meditación, que evidenciamos, sin darnos cuenta, ¡teorías de física cuántica!. Podría encontrar razones inimaginables, innumerables, peregrinas y concretas para dedicarme a esto. Tiene multitud de aplicaciones psicológicas y virtudes terapéuticas desde los beneficios del trabajo en equipo hasta los de gestión del ego y esto sin contar que puede ser muy divertido. Además está el hecho demostrado de que los actores estamos incapacitados para cualquier trabajo relacionado con la lógica, la economía o la ley.
3. A una compañera tuya le escuché esto: sólo aconsejo elegir este oficio cuando de ninguna manera se puede ser otra cosa.
Después de la última pregunta sólo desaconsejo este oficio a quienes se vean entendiendo cosas como las leyes de sucesión, de patrimonio, las recalificaciones de terrenos, los tramos del irpf y cosas parecidas..., a quienes quieran una vida sin sobresaltos y una herencia que dejar garantizada, a quienes quieran tener tarjeta de visita, a quienes no les guste el metro o les moleste ir al INEM, a quienes...
4. Tu profesión provoca, a veces, ratos maravillosos y excitantes; y en otras ocasiones resulta horrible y abismal. Es capaz de provocar satisfacciones y decepciones íntimas tan potentes y tan poco controlables que la convierten en uno de los oficios más desequilibrantes que conozco. ¿Cómo te proteges de eso? ¿Cuáles son tus mecanismos de defensa? ¿El mayor calvario de la vida de un cómico es el de estar a merced todo el rato de circunstancias que no dependen de sí mismo, ni de su talento o su capacidad de trabajo?
Todo tiene su cara y su cruz. Y está bien que sea así. Lo que hoy es un calvario si las circunstancias son adversas, mañana cambia y se convierte en una buena racha. Creo que justamente esa inestabilidad, esa cuerda floja, es la esencia del encanto de esta profesión. A pesar de todos los pesares, pienso que la razón de que los creadores, actores, escritores, pintores... cualquiera que no sepa qué va a ser de su vida ni de su obra mañana, sigamos en esto es porque nos hace sentir vivos. Porque hay que luchar cada día, examinarnos con cada trabajo, porque no podemos quedarnos sin saber si podíamos superarnos a nosotros mismos, sin intentar comunicar o compartir algo que pensamos bello. Afortunadamente, no podemos. He cambiado mucho mi opinión respecto a lo que significa la inseguridad de esta profesión. Ahora la valoro. Es bastante más útil para mí como individuo que cien hipotecas pagadas. He aprendido muchísimo de los malos momentos y, créeme, no es una frase hecha. Lo único que sí considero necesario para sentir esto como un regalo y no como un castigo, es precisamente haber vivido lo suficiente para apreciarlo y tener un cierto equilibrio interior que te oriente en medio del aparente caos. Y por supuesto, si puedes conseguir abrir el abanico de ingresos para que tu economía no dependa sólo de los vaivenes de esta profesión, ese equilibrio será mucho más fácil de encontrar. Y algo más; creo que el tiempo se encarga de poner a cada uno en el sitio que merece. Pero para entender esto, no hay que confundir nunca fama con éxito.
5. ¿Crees que has llegado a ser la actriz que soñabas ser? En cualquier caso, ¿te sientes capaz de conseguirlo?
He cubierto etapas pero sigo en la carrera y espero seguir toda mi vida. Creo que he pasado por los momentos que debía pasar por y para mi forma de ser. Quiero decir que tanto en los logros como en las equivocaciones he procurado ser coherente y que algunas cosas tenían que suceder para que yo aprendiera o modificara mis opiniones. De veras creo que al final uno consigue lo que busca si lo busca de verdad. Mi ambición es trabajar, mejorar como actriz, aprender y seguir disfrutando con esto. Pues bien, este deseo se ha ido cumpliendo durante todos estos años y sé que seguirá cumpliéndose siempre, mejorando con el tiempo, porque realmente depende de mí.
6. ¿Acostumbras a reflexionar sobre ti misma? ¿Eres muy autocrítica? ¿Cuáles crees que son tus puntos fuertes y tus mayores debilidades?
Sí. Soy exigente conmigo misma. Y eso en sí mismo es una fortaleza y una debilidad. Mi punto más positivo es que creo ser fuerte; puede que me caiga mucho pero sé que me levanto siempre. Y mis debilidades tienen que ver con esa exigencia, con un querer llegar a todo que intento limar, con un perfeccionismo que limita y que procuro resolver.
7. Hay dos posturas básicas respecto a las escuelas de interpretación. Una sostiene que estas escuelas suelen ser origen de muchos vicios interpretativos y que restan frescura; otros piensan en cambio que son fundamentales para adiestrarse, para adquirir una cierta disciplina y, también, que se constituyen en un estupendo refugio en épocas difíciles. ¿Qué piensas alrededor de este asunto? ¿Tienes, en este sentido, alguna experiencia personal que aportar?
Pienso que depende de qué escuelas se trate y quienes impartan las clases. Hay una parte de disciplina en el trabajo de actor, de técnica que es importante tener, estudiar... y disfrutar. Se disfruta muchísimo aprendiendo con buenos maestros. Este año he hecho cursos de interpretación con Fernando Piernas y de clown con Gabriel Chamé. Ambos grandes maestros, generosos, que aman su trabajo y enseñan su belleza. A veces pienso que lo mejor del mundo sería pasarme el día recibiendo clases de personas como ellos porque lo que dan son regalos. En este oficio, si te fijas, los nombres de los cursos suelen ser lúdicos; clases de clown, de canto, de esgrima... Las clases de interpretación son clases de juego, de un juego muy serio. El único método que no me convence en absoluto es éste que hay en algunas escuelas donde por alguna razón creen necesario humillar al actor, haciéndole pasar por verdaderos malos ratos con el extraño propósito de fortalecerlo o hacerlo inmune a la timidez, a la crítica, al pánico escénico o a no sé qué demonios. Tan importante como la técnica es tener un temperamento sensible, empático e imaginativo. Y no conozco a ningún actor, por muy importante que sea, que no se le ponga un nudo en el estómago antes de empezar a interpretar. Es bueno sentirse así. En definitiva, creo que las clases con verdaderos maestros, con los que les gusta enseñar y saben hacerlo, son una delicia.
8. ¿Hasta qué punto crees que tu profesión ha condicionado tu forma de ser, tu manera de entender la vida y estar en el mundo? ¿Crees que serías muy distinta si en lugar de ser actriz te hubieras dedicado a ser profesora de instituto, enfermera o dependienta del Corte Inglés?
Ja, ja, ja... Claro que sí. Supongo que al principio, la forma de ser de uno condiciona la profesión que elije y después, esa profesión te ayuda a formarte como persona.
9. En los últimos años, has intervenido en algunas series de televisión como Quart y Acusados. ¿Cómo te has sentido en esos trabajos? ¿Piensas que es cierto eso que siempre se dice que hay una gran diferencia entre trabajar en el cine y en la televisión?
Hoy en día esa frontera está muy desdibujada. La crisis del cine español unida a la evolución de la televisión, ha provocado que haya un desplazamiento continuo de profesionales entre los medios. La sociedad se transforma, los medios se adaptan y con ellos, nosotros. Para mí Quart fue un trabajo especial. Creo que hicimos algún capítulo muy bueno, digno de la oscuridad y la magnitud del cine. En Acusados mi participación era menor pero igualmente conté con un personaje muy interesante, con fuerza. Las diferencias de tiempo y presupuesto entre cine y televisión se van acortando. Esto es malo en el caso del cine español pero hace mejores las ficciones televisivas nacionales.
10. ¿Qué opinión tienes de las series de televisión españolas de los últimos años? ¿Crees que, como ocurre en EEUU, el "mejor cine" de estos años se está haciendo en televisión?
En EEUU se están haciendo unas series de una calidad, originalidad y audacias impresionantes. Concretamente las series de HBO son, en efecto, el "mejor cine" de estos años. "Los soprano", "El ala oeste de la casa blanca", "A dos metros bajo tierra", "The wire" y tantas otras que aquí nos llegan con retraso... Los presupuestos se han visto aumentados por la demanda que hace el público de estas series y HBO no sólo no ha recortado gastos por efectos de la crisis mundial, sino que invierte más y más. Contrata a grandes guionistas, directores reconocidos y actores maravillosos, arriesga en los planteamientos y consigue que sus series sean pequeñas obras de arte. Creo que a la ficción española le falta a veces tener sueños, grandes metas, valentía.
11. Lo que parece extraño es que una actriz tan inquieta y versátil como tú no haya intervenido en una obra de teatro.
Comencé en esta profesión trabajando directamente en cine. No seguí los pasos habituales, más lentos y precisos, que te llevan a empezar en el teatro para seguir en el cine y eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre otros, te ves encasillada en un medio y no te piensan en los otros o te piensan poco, por inercia. Así, los papeles que me han ofrecido en teatro no han sido muchos o no los he encontrado suficientemente interesantes. Pero ha llegado un momento en mí en el que la necesidad de hacer teatro se ha vuelto muy importante. Estoy buscando un texto, un personaje que me enamore.
12. ¿En qué sueles ocupar tu tiempo entre trabajo y trabajo? ¿Tienes inquietudes para reciclarte y no dejar de aprender?
Intento hacer tantos cursos de entrenamiento y aprendizaje como puedo; de voz, de expresión corporal, de inglés... Antes te comenté algo sobre los dos más especiales de este año, de interpretación y clown. Leo mucho, me encanta leer. Me gusta especialmente la literatura de los países de Este; Bohumil Hrabal, Bashevis Singer, Stefan Zweig, Knut Hamsun... pero en esto me sucede como con la cuestión de citar actores o directores, me apena dejar de nombrar a tantos otros; admiro mucho a Coetzee, me encantan Kawabata, Maupassant, Allan Poe, y más, muchos más. Me gusta escribir, cocinar, ver películas, cuidar mis plantas... Hay infinidad de cosas hermosas en la vida para hacer entre trabajo y trabajo.
13. Me da la impresión de que estás atravesando un momento especialmente bueno como actriz.
Me siento llena de vitalidad e ilusión por mi trabajo. Disfruto muchísimo al actuar, quizás más que nunca y todo mi afán se resume en trabajar, trabajar y crecer como actriz.
|